martes, 5 de mayo de 2009

El Romanticismo Literario.



El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, dándole importancia al sentimiento. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania. Después a Francia, Italia, Argentina, España, México, etc. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Postromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, el arte y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.

Características:
  • El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional e hipercrítico de la Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo:
  • La conciencia del Yo como entidad autónoma y fantástica
  • La primacía del Genio creador de un Universo propio.
  • La supremacía del sentimiento frente a la razón neoclásica.
  • La fuerte tendencia nacionalista.
  • La del liberalismo frente al despotismo ilustrado.
  • La de la originalidad frente a la tradición clasicista.
  • La de la creatividad frente a la imitación neoclásica.
  • La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento:
Un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante.
Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición, que los ilustrados y neoclásicos ridiculizaban.
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca... Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, dispersada por toda Europa mediante Napoleón.
El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. "La belleza es verdad"
Evocación del pasado. Se alejaron de la realidad evadiendo el tiempo. Predominaron en ellos los sentimientos de tristeza, melancolía, amor a la soledad, escenarios lúgubres, descontento.
Deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta "el yo", subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón.
En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.

lunes, 4 de mayo de 2009

El Romanticismo en Alemania. Strum und Drang. Goehte. Werther



El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (los fundadores del Idealismo Alemán).


Sturm und Drang (tormenta e ímpetu) fue un movimiento alemán principalmente literario, pero también musical y de las artes visuales, desarrollado durante la segunda mitad del siglo XVIII. Sucede y se opone a la ilustración alemana o Aufklärung y se constituye en precedente del posterior Romanticismo. El nombre proviene de una pieza teatral de Friedrich Maximilian Klinger, Sturm und Drang, "tempestad y arrebato".



Este movimiento estético abarcó de 1767 a 1785. Se trata de una reacción -alentada por Johann Georg Hamann y sobre todo por Johann Gottfried von Herder y su discípulo Goethe- contra lo que era visto como una excesiva tradición literaria racionalista. Su rechazo a las reglas del firme estilo neoclásico del siglo XVIII lo sitúan firmemente como parte de un movimiento cultural mucho más amplio conocido como Romanticismo. La figura simbólica de Nathan, el sabio judío de Lessing, representante de la Ilustración, venía a enfrentarse con el Prometeo (1774) de Goethe, quien, en la oda del mismo título, enfrentaba el genio creador, rebelde e independiente contra todo lo representado por aquel. Frente a los fríos modelos del Neoclasicismo de origen francés, el Sturm und Drang estableció como fuente de inspiración el sentimiento en vez de la razón y tuvo como modelos las obras de William Shakespeare y Jean-Jacques Rousseau.





Goethe

Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) es el escritor más importante y uno de los grandes genios de la literatura universal. Sus primeras obras están vinculadas al movimiento Sturm und Drang. Tras un viaje a Italia, sin embargo, adoptó un estilo más clásico, sin renunciar a los temas románticos.
Su obra abarca multitud de géneros literarios:
Novela. Su libro juvenil Penas del joven Werther es una novela epistolar que narra la historia de un amor no correspondido que provoca el suicidio del protagonista. Tuvo un éxito extraordinario en toda Europa, impuso hasta una moda en el vestir y el hablar de la juventud, basada en el personaje de Werther.
Otras novelas destacables son Años de aprendizaje de Wilhelm Meister, historia de la formación y maduración de un joven, y Las afinidades electivas centradas en la mutua atracción entre miembros de dos parejas, de fino análisis psicológico.
Poesía. Sus primeras composiciones revelan un interés romántico por la naturaleza y la armonía cósmica. Mayor clasicismo hay en sus Elegías romanas. Compuso también el poema épico idílico Hermann y Dorotea.
Teatro. Como dramaturgo, pasa del clasicismo de Ifigenia en Táuride a la lucha romántica por la libertad de Torquato Tasso. Escribió también el drama burgués La hija natural.
Su principal obra, en la que trabajó casi toda su vida, es Fausto, largo y complejo poema dramático de tema filosófico, publicado en dos partes. En él se reflexiona sobre el destino humano a través de la historia del protagonista, que vende su alma al diablo a cambio de la sabiduría y la juventud. Fausto es, en la intención del poeta, símbolo de la humanidad, que yerra cuando actúa, pero que debe actuar para hallar la salvación.






Werther


Las cartas (desventuras, cuitas, etc.) del joven Werther fue el primer gran triunfo de Goethe, que lo transformó de un desconocido a un autor célebre prácticamente de la noche a la mañana. Napoleón Bonaparte consideró esta novela como uno de los trabajos más importantes en Europa. Esta novela le inspiró de joven a escribir un monólogo al estilo de Goethe, y de adulto, llevó siempre consigo una copia del Werther en sus campañas.
La novela dio origen a un fenómeno llamado Werther-Fieber («Fiebre de Werther»). Los hombres jóvenes en Europa vestían la ropa que Werther usaba en la novela. También tuvo consecuencias en los primeros ejemplos conocidos de suicidio mímico, provocando, supuestamente, el suicidio de unos dos mil lectores.
La fiebre de Werther fue causa de preocupación para las autoridades y otros autores. Un autor, Nicolai Friedrich, decidió escribir un final alternativo para la novela, que resultaría más agradable llamada Die Freuden des jungen Werther (Las alegrías del joven Werther), según el cual Albert, reconociendo las intenciones de Werther, llena las pistolas de sangre de pollo, evitando el suicidio de Werther y cediéndole gustosamente a Lotte. Goethe encontró esta versión desagradable, y empezó una enemistad literaria con Nicolai de por vida. Goethe escribió un poema titulado Nicolai auf Werthers Grabe, en el cual Nicolai defeca en el sepulcro de Werther, desecrando su memoria. Esta enemistad continuó con la colección de poemas las Xenien, que Goethe escribiría más tarde

domingo, 3 de mayo de 2009

El drama romántico en Francia. "Los Miserables" de Victor Hugo



Los Miserables (título original: Les Misérables) es una novela publicada en 1862, escrita por el novelista francés Victor Hugo. Transcurre en Francia, durante la primera mitad del siglo XIX, en ambientes rurales y capitalinos.
Los miserables es una historia urdida en torno a la vida del ex presidiario Jean Valjean, quien, regenerado tras 19 años de presidio por robar pan para alimentarse, sigue lastrado por su pasado. Obligado a llevar un pasaporte amarillo que prueba su condición de ex presidiario, es rechazado por la sociedad, hasta encontrarse con Monseñor Myriel, que lo perdona por haberle robado a cambio de que se comprometa a hacer el bien. A partir de aquel momento, Jean Valjean se propone dedicar su vida a la filantropía.
Tras prosperar como propietario de una fabrica y alcalde, bajo el nombre de Madeleine, Valjean debe revelar su verdadera identidad para salvar a un hombre que ha sido condenado por ser confundido con él por su perseguidor, el oficial Javert, quien no cree que un hombre se redimiera de su pasado y por lo tanto siga infringiendo la ley, que según él es la única verdad.
Jean Valjean escapa nuevamente para cumplir la promesa que le hizo a la moribunda Fantine, una antigua empleada de su fábrica expulsada sin su consentimiento por ser madre sin estar casada. Dicha promesa consistía en ir en busca de su hija, Cosette, a la venta de los Thenardier. Esta familia de posaderos sin escrúpulos engañó en varias oportunidades a Fantine pese a saber su condición de madre soltera y pobre, para sacarle más dinero mientras Cosette crecía en un ambiente hostil. Jean Vajean adopta a Cosette y ambos escapan a París, donde Cosette se enamora de un joven revolucionario llamado Marius Pontmercy; Jean Valjean debe continuar ocultando su identidad y mudarse constantemente ya que Javert continua persiguiéndolo; y los Thenardier siguen creando embustes para sacar provecho de todas las situaciones posibles. La novela es una constante lucha entre el racionalismo, representado por Javert, un policía muy circunspecto, frío y calculador, y el romanticismo, representado por Jean Valjean, el personaje bondadoso y misericordioso que deja una huella de bondad por los lugares donde pasa. Estalla la revolución de 1830 dirigida por el grupo de estudiantes "ABC"; Jean Valjean, sabiendo que el amado de Cosette esta peleando en la revolución, se une a ellos, sin saber si proteger a Marius o matarlo. Eponina (una de las hijas de los Thenardier) también se une a la rebelión y sacrifica su vida al recibir una bala que iba dirigida hacia Marius, muere féliz en brazos de su amado sabiendo que su vida sirvió para protegerlo. Durante la batalla, Javert se infiltra como espía pero es capturado. Jean Valjean salva a Javert de una muerte segura en manos de los estudiantes y lo deja ir. Marius es severamente lastimado y es ayudado por Jean Valjean. Ambos logran escapar atravesando las alcantarillas pero son capturados por Javert, quien iba siguiendo sus huellas muy de cerca. Jean Valjean persuade a Javert para darle tiempo de regresar al lastimado Marius a su familia y que después se entregará a la justicia. Aquí es cuando Jean Valjean manifiesta la máxima prueba de amor: el sacrificio. Jean Valjean sacrifica su libertad con tal que Javert dejara ir a Marius. Javert accede a la petición y luego se da cuenta de que está atrapado en un gran dilema: por un lado, están las creencias firmes de Javert en la ley y por el otro lado está la misericordia que Jean Valjean demostró, por lo que no puede entregar a Jean Valjean a las autoridades. Tan intenso es el dilema que Javert se termina suicidando arrojándose al río Sena. Poco tiempo después Marius y Cosette se casan, Jean Valjean pierde sus ganas de vivir al darse cuenta que Cosette ya no necesita de él. Marius piensa, por un mal entendido, que Jean Valjean es un sujeto de pobres valores morales y aleja a Cosette lo más posible de él. Sin embargo, Marius se da cuenta de la verdad demasiado tarde y se apresura junto con Cosette a casa de Jean Valjean, donde yace muriendo. Jean Valjean finalmente revela su pasado a la pareja y en sus últimos minutos de vida se da cuanta de la inmensa felicidad que tiene al estar junto a su hija, Cosette, y junto a su yerno, Marius. Jean Valjean expresa su amor a la pareja y finalmente muere.
La trama se divide en varios personajes y sus historias, siempre en torno a la figura y la vida de Jean Valjean, durante un momento histórico de violentos cambios sociales. Asimismo, se basa en la batalla de Waterloo y los acontecimientos posteriores: la caída de Napoleón, la Restauración y la Revolución de 1830.
Victor Hugo se inspiró en Eugène François Vidocq, delincuente que acabó siendo policía y creador de la Sûreté Nationale francesa, para la creación de Valjean.
Es una novela que permite al lector acercarse a la historia de la Francia contemporánea a Victor Hugo, incluyendo directa o indirectamente varias partes de ésta, como la Revolución Francesa de 1789 (y sus etapas propias: Termidor, el Terror, Directorio, golpe de Brumario), el imperio Napoleónico, la Restauración con Luis XVIII y Carlos X y la revolución de Julio que transfirió el poder a Luis Felipe de Orleans. Cabe destacar igualmente su análisis de instrumentos, acontecimientos y estereotipos de los sucesos históricos mencionados, así como de antiguos dirigentes de la Convención, los emigrados e incluso de la guillotina. Víctor Hugo mantuvo a lo largo de toda su vida, también en Los miserables, una firme oposición a la pena de muerte.
Dentro de los límites de este argumento de tipo romántico, el autor incluyó en las páginas sus pensamientos sobre la religión, la política y la sociedad de la época. Se la considera como una obra defensora de los oprimidos en cualquier tiempo y lugar.
La estructura de la novela es la siguiente:

  • Fantine
  • Cosette
  • Marius
  • El idilio de la Calle Plumet y la Batalla de la Calle Saint Denis
  • Jean Valjean

Los miserables ha sido una obra adaptada en multitud de ocasiones. Su historia ha sido llevada al cine desde una primera adaptación muda en 1913 hasta el año 1998, que Bille August dirigió su adaptación más actual, protagonizada por Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman.