lunes, 20 de febrero de 2012

Evaluación Final sobre Teatro Contemporáneo

Realizar un INFORME sobre Teatro Contemporáneo, enfocándose principalmente en la obra dramatúrgica que a cada equipo se asigna en el cuadro siguiente:


EQUIPOS

OBRA
LINK DE DESCARGA
Equipo1
Un Tranvía llamado Deseo – Tenesee Williams
Equipo 2
Madre Coraje y sus hijos – Bertolt Brecht
Equipo 3
Las Brujas de Salem – Arthur Miller
Equipo 4
La Cantante Calva – Eugene Ionesco
Trabajo Individual
Un Tranvía llamado Deseo – Tenesee Williams


FECHA LÍMITE DE ENTREGA: MIÉRCOLES 29/02/2012 EN HORAS DE CLASE. ASESORÍAS EL LUNES 27. EL MISMO MIÉRCOLES SE ESTARÁN ENTREGANDO LAS NOTAS DEFINITIVAS.

El Teatro Contemporáneao




Desde el Renacimiento, el teatro intentó mostrar un realismo total, pero a fines del siglo XIX, hubo una reacción contraria. Los movimientos vanguardistas experimentaron con alternativas a la producción realista, ya que pensaban que representaba una visión superficial y limitada de la realidad, entonces buscaron en lo espiritual, y en el inconsciente. Otras vertientes pensaban que el teatro había perdido contacto con sus orígenes y que carecía de sentido en la sociedad moderna. El teatro contemporaneo se alineó con los movimientos artísticos modernos, orientándose hacia la abstracción, el simbolismo y lo ritual.

 
Los movimientos teatrales en el teatro contemporaneo

Uno de los principales impulsores del antirrealismo fue el compositor alemán Richter Wagner, ya que pensaba que el trabajo del dramaturgo consistía en crear mitos, con lo que presentaba un mundo ideal, para compartir con el público, como se hacía en la antigüedad. Se representaba entonces el interior de los personajes, priorizados sobre los aspectos realistas. También se le atribuye haber modificado la arquitectura teatral y la presentación dramática con su teatro en Bayreuth (Alemania), donde sustituyó los palcos y plateas por gradas en abanico.


 
Los simbolistas franceses adoptaron las ideas wagnerianas a fines del siglo XIX, realizaban lo que denominaron “desteatralización” del teatro, lo que implicaba quitar todas las trabas tecnológicas y escénicas del teatro y sustituirlas por la espiritualidad del texto y la interpretación. El ritmo de las obras era lento, similar a los sueños, buscaba provocar una respuesta inconsciente, más que intelectual. Obras como las del belga Maurice Maeterlinck, eran muy populares a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, aunque no es frecuente que se representen en la actualidad. Pero encontramos elementos simbolistas en las obras de Chéjov y en los trabajos finales de Ibsen y Strindberg, Eugene O’Neill, Tennessee Williams y Harold Pinter (impulsor del teatro del silencio).

Precursor del teatro del absurdo es la obra simbolista “Ubu rey” de Alfred Jarry, que permite al autor explorar en cualquier dirección.

A su vez, en España, Ramón María del Valle-Inclán crearía el teatro del esperpento, donde la ambigüedad domina la escena, tomando un elemento de la vida social y exagerándolo grotesca e hiperbólicamente el tema y los personajes, logrando con ello una crítica feroz de la realidad histórica.

Otro de los movimientos de el teatro contemporaneo es el teatro expresionista, con apogeo en las dos primeras décadas del siglo XX, sobre todo en Alemania. Se caracteriza por la exageración, distorsión, además de una utilización sugerente de la luz y la sombra.

Movimientos como el futurismo, el dadaísmo y el surrealismo, buscaron imponer ideas artísticas y científicas.´

Federico García Lorca, fundió el simbolismo con el surrealismo, el lirismo, realismo y populismo en el teatro español, dando importancia a la libertad del autor para expresarse.

Bertolt Brecht (dramaturgo y teórico alemán), creía que el teatro podía instruir y cambiar a la sociedad, por lo que debía ser político. Para que fuera eficaz, pensaba que el teatro debía conducir al público a la acción, para lo cual escribió obras épicas, donde evidenciaba constantemente los elementos teatrales para romper la ilusión de realidad, recordando al público permanentemente que estaban en un teatro, en lo que llamó, un efecto alienante o distanciador. Utilizaba el escenario desnudo, con los elementos técnicos a la vista. Es una innovación de Brecha, la yuxtaposición de la realidad y la teatralidad, tan corriente hoy en día.

Evaluación sobre Las Vanguardias Literarias


MOVIMIENTO
REPRESENTANTE
CONTEXTO
MANIFIESTO
PRINCIPALES OBRAS
EXTRACTO DE LA MÁS IMPORTANTE
ANÁLISIS
(P.EJ.)
PRECURSOR
(P.EJ.)
JAMES JOYCE
(P.EJ.)
Nace en…..

No posee

Ulyses(19XX)

“…en Dublin…etc.”

El autor quiso….


De acuerdo al ejemplo anterior, realice por Equipo DE MANERA DETALLADA el cuadro correspondiente a las vanguardias.
FECHA LÍMITE DE ENTREGA: LUNES 27/02/2012 A LA 1:00 PM. en mi cubículo (Amb. 243)

domingo, 19 de febrero de 2012

Las vanguardias Literarias: Los Precursores


JAMES JOYCE
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James Augustine Aloysius Joyce (Dublín, 2 de febrero de 1882 – Zúrich, 13 de enero de 1941) fue un escritor irlandés, reconocido mundialmente como uno de los más importantes e influyentes del siglo XX. Joyce es aclamado por su obra maestra, Ulises (1922), y por su controvertida novela posterior, Finnegans Wake (1939). Igualmente ha sido muy valorada la serie de historias breves titulada Dublineses (1914), así como su novela semi autobiográfica Retrato del artista adolescente (1916). Joyce es representante destacado de la corriente literaria denominada modernismo anglosajón, junto a autores como T. S. Eliot, Virginia Woolf, Ezra Pound o Wallace Stevens.
Aunque pasó la mayor parte de su vida adulta fuera de Irlanda, el universo literario de este autor se encuentra fuertemente enraizado en su nativa Dublín, la ciudad que provee a sus obras de los escenarios, ambientes, personajes y demás materia narrativa. Más en particular, su problemática relación primera con la iglesia católica de Irlanda se refleja muy bien a través de los conflictos interiores que asolan a su álter ego en la ficción, representado por el personaje de Stephen Dedalus. Así, Joyce es conocido por su atención minuciosa a un escenario muy delimitado y por su prolongado y autoimpuesto exilio, pero también por su enorme influencia en todo el mundo. Por ello, pese a su regionalismo, paradójicamente llegó a ser uno de los escritores más cosmopolitas de su tiempo.
La Enciclopedia Británica destaca en el autor el sutil y veraz retrato de la naturaleza humana que logra imprimir en sus obras, junto con la maestría en el uso del lenguaje y el brillante desarrollo de nuevas formas literarias, motivo por el cual su figura ejerció una influencia decisiva en toda la novelística del siglo XX. Los personajes de Leopold Bloom y Molly Bloom, en particular, ostentan una riqueza y calidez humanas incomparables.
Jorge Luis Borges, en un texto de 1939, afirmó sobre el autor:
Es indiscutible que Joyce es uno de los primeros escritores de nuestro tiempo. Verbalmente, es quizá el primero. En el Ulises hay sentencias, hay párrafos, que no son inferiores a los más ilustres de Shakespeare o de Sir Thomas Browne.
T.S. Eliot, en su ensayo "Ulysses, Order, and Myth" (1923), observó sobre esta misma obra:
Considero que este libro es la expresión más importante que ha encontrado nuestra época; es un libro con el que todos estamos en deuda, y del que ninguno de nosotros puede escapar.

FRANZ KAFKA
Franz Kafka Signature.jpg

Franz Kafka (Praga, 3 de julio de 1883 – Kierling, cerca de Klosterneuburg, Austria, 3 de junio de 1924) fue un escritor checo de idioma alemán. Su obra es considerada una de las más influyentes de la literatura universal en el último siglo, a pesar de no ser muy extensa: fue autor de tres novelas (El proceso, El castillo y América), una novela corta (La metamorfosis) y un cierto número de parábolas y relatos breves. Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos, la mayor parte publicados póstumamente. De este material, y de las indagaciones realizadas por sus biógrafos, ha resultado la imagen de una persona profundamente sensible y físicamente débil.
La mayoría de los escritores y críticos del siglo XX han hecho referencias a su figura. Ha habido multitud de estudiosos que han intentado (e intentan) encontrarle sentido a la obra de Kafka, interpretándola en función de distintas escuelas de crítica literaria, como por ejemplo la modernista, la realista mágica, etc. La desesperación y el absurdo de que su obra parece estar impregnada se consideran emblemáticos del existencialismo. Aparte, algunos han intentado hallar la influencia marxista en la satirización de la burocracia, en obras tales como En la colonia penitenciaria, El proceso y El castillo, mientras que otros apuntan al anarquismo como el fundamento de inspiración para el individualismo antiburocrático de Kafka (tomando en cuenta también su breve militancia en una organización de este tipo y su apoyo a algunas campañas promovidas por los anarquistas checos). Sin embargo, una parte importante de la crítica ha interpretado su obra bajo el prisma del Judaísmo; también se ha intentado darle una interpretación a través del Freudismo (debido a sus conflictos familiares); o como alegorías de una búsqueda metafísica de Dios, según propuso Thomas Mann.
Más modernamente, Walter Benjamin habló de su tensión entre la tradición mística y la modernidad metropolitana. Hay quien considera, con todo, que bajo los renglones de Kafka no se encuentra ningún sentido oculto, que sólo son historias y cuentos. Pues el mundo que desea Kafka no es nada oculto, es un mundo de los hombres, construido por ellos mismos (Arendt). Y, en definitiva, nunca se enciende en Kafka el aura de lo infinito: cada frase vale literalmente lo que se dice en ella (Adorno). Más aún, Barthes, de acuerdo con la crítica y traductora kafkiana Marthe Robert, defiende ante todo fijarse en su técnica "alusiva", técnica que apela a algo defectivo por fuerza, pues el sentido del mundo no es enunciable.
Se pone énfasis repetidamente en el tema de la alienación y de la manía persecutoria en Kafka; dicho énfasis se halla inspirado, en parte, en la contra-crítica de Gilles Deleuze y Félix Guattari, quienes mantenían que Kafka representa mucho más que el estereotipo de figura solitaria que escribe movida por la angustia, y que su trabajo era mucho más deliberado, subversivo y, aun así, "alegre" de lo que parecía ser. Los biógrafos han comentado que Kafka, como otros grandes escritores, tenía costumbre de leer capítulos del libro en el que estaba trabajando a sus amigos más íntimos, y que la situación llegaba a ser cómica y concluía en risas de todos.
Su obra es expresiva, como ninguna otra, de las ansiedades y la alienación del hombre del siglo XX. También viene a expresar las relaciones entre literatura y amenaza, como señala Blanchot. Su importancia es tal que en varias lenguas se ha acuñado el adjetivo «kafkiano» para describir situaciones que recuerdan a las reflejadas por él. De modo análogo ha acontecido con «borgiano» acerca de la temática y el estilo de Jorge Luis Borges, traductor y devoto de la obra del checo. Lo que ocurre, como señala Coetzee, es que siendo el menos psicológico de los escritores, Kafka tuvo un sentido penetrante de las obscenas interioridades del poder. Pero es cierto que puede entenderse de otro modo: Sebald describe la llegada de K. al Castillo como la elección del país de la muerte.

MARCEL PROUST
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Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871, en el barrio parisino de Auteuil, Francia - 18 de noviembre de 1922, en París, Francia) fue un escritor francés, autor de la serie de siete novelas En busca del tiempo perdido, una de las obras más destacadas e influyentes de la literatura del siglo XX e incluso, para muchos, el máximo genio de las letras desde William Shakespeare.

Proust fue el hijo mayor de Adrien Proust, un famoso epidemiólogo francés, y Jeanne Clemence Weil, judía alsaciana, nieta de un antiguo ministro de Justicia. En 1896 se autopublicó Los placeres y los días, una recopilación de poemas en prosa, retratos y relatos largos en un estilo decadente. Ilustrado por Madeleine Lemaire, dueña del salón que Proust frecuentaba con asiduidad junto con su amante venezolano Reynaldo Hahn, el cual contribuyó al libro con partituras compuestas por él. El libro le atrajo a Proust una reputación de diletante mundano que no se disipará hasta la publicación de los primeros tomos de En busca del tiempo perdido.
La familia de Proust acostumbraba ir a la casa de sus tíos Amiot y Elisabeth Proust, ésta última hermana del padre, en temporada de pascua. La casa se encontraba en Illiers (el pueblo de su padre) a unos 25 km de Chartres. Los dos hogares, Auteuil e Iliers, razón por la cual estos dos lugares constantemente serán comparados con Balbec y Combray. Auteuil cerca del Bois de Boulogne, la costa normanda, como Caboury y Trouville será la fuente de inspiración para Proust para Balbec, mientras que Illiers actualmente se llama Illiers-Combray, lugar al cual van los turistas a comprar una taza de té y una magdalena para recordar el famoso pasaje de Por el camino de Swann.
Hacía 1880, cuando tenía 9 años, Proust sufre su primera crisis asmática, razón por la cual las visitas a Illiers se reducen tanto hasta el punto de suspenderse. Esta situación ocasionaría que Proust siempre viera Illiers como un paraíso perdido. En la escuela Proust siempre fue un niño muy débil y enfermizo, por este motivo su asistencia al colegio resultaba irregular, y en el Liceo Condorcet era considerado un estudiante de no mucho provecho.
Para el año de 1888 con la edad de diecisiete años Proust empieza a frecuentar “salones” y conoce a una serie de damas de la alta burguesía. Uno de estos salones sería el de Madame de Caillavet, hija de unos banqueros judíos, que vivía virtualmente separada de su marido y que después sería más conocida por ser la amante de Anatole France. De esta manera Marcel conoció a Anatole, Dumas hijo, el filósofo Victor Brochard y otros intelectuales. Si hay algo importante en la vida y obra de Proust es esta parte, debido a la formación y aprendizaje, explícito o implícito, que obtuvo de los primeros roces o tanteos en ambientes considerados como refinados y selectos, ambientes con cierto tono aristocrático.
La vida refinada que tuvo durante estas reuniones duró poco ya que en 1889 Proust ingresó como voluntario en el servicio militar. Respecto a este periodo Marcel declaró que fue uno de los periodos más gratos de su vida.
En 1893 conoce a al aristócrata Montesquiou, que tendrá una influencia decisiva en la vida y obra de Proust. Montesquiou era un poeta homosexual, altanero, caprichoso y afectado al cual Marcel adularía sin medida. Debido a esta amistad Proust logra introducirse en el faubourg Saint-Germain.
La lista de las amistades influyentes de Proust es muy extensa, como interminable es la lista de sus amigos vinculados al mundo artístico. Esta situación, a diferencia de lo que pensaban sus contemporáneos, de frecuentar salones y círculos aristocráticos de la época provocó, que, bajo la visión científica que le había heredado su padre, acopiara diversos materiales para después plasmarlos en su gran obra: En busca del tiempo perdido.
En el verano de 1895 emprendió la redacción de una novela que relata la vida de un joven preso de pasión por la literatura en el París mundano de finales del siglo XIX. La novela sólo fue publicada de manera póstuma en 1952 por Bernard de Fallois bajo el título Jean Santeuil. La publicación consistió en una organización y edición de múltiples fragmentos, pero no constituye de ninguna manera un conjunto acabado. Allí evoca Proust notablemente el «Caso Dreyfus», del cual fue uno de los actores apasionados. Fue asimismo uno de los primeros en hacer circular una petición favorable al capitán francés acusado de traición y en hacerla firmar por Anatole France. Hacia 1900 abandonó la redacción de la novela.
Con el paso del tiempo además de los diferentes problemas y la vida social agitada que lleva Proust se va interesado más y más en la literatura hasta que tiene un encuentro tan fuerte con un esteta inglés que cambiaría la orientación de su vida, y esto se vería reflejado posteriormente, a pesar de Proust, en su obra.
En ese entonces se volcó hacia la obra del esteta inglés John Ruskin. Este intelectual que prohibió que se tradujera su obra mientras viviera fue descubierto por Proust a través de la lectura de artículos y de obras como Robert de la Sizeranne y Ruskin et la religion de la beauté. La muerte de Ruskin en 1900 fue aprovechada por Proust para iniciar la traducción de su obra. Para este fin emprendió varios peregrinajes ruskinianos al norte de Francia, a Amiens y sobre todo a Venecia, en donde residió una temporada con su madre. El hecho está registrado en Albertina desaparecida. Los padres de Marcel jugaron un rol determinante en el trabajo de traducción: el padre lo aceptó como un medio de poner a trabajar a un hijo que se rebelaba contra las funciones sociales y que acababa de dimitir del trabajo no remunerado en la biblioteca Mazarine. La madre influyó más aún: Marcel no dominaba el inglés, así que ella realizó una primera traducción literal del texto. A partir de allí Proust pudo «escribir en excelente francés ruskiniano», como anota un crítico ante la aparición de la primera traducción. Aun cuando las dos primeras traducciones (siendo Sésame et les lys, de 1906, la segunda) fueron alabadas por críticos como Henri Bergson, la elección de las obras traducidas no resultó eficaz y constituyó un fracaso editorial. Fue ésta, sin embargo, la etapa de la carrera en donde se afirmó la personalidad de Proust. En efecto, acompañó sus traducciones de un abundante aparato crítico, con largos y ricos prefacios casi tan extensos como el texto mismo y con múltiples notas. A medida que traducia a Ruskin, Proust tomaba distancia de las posiciones estéticas del autor inglés. Esto es particularmente evidente en el último capítulo de su prefacio a la primera traducción, en donde alterna entre la admiración y la confesión de distancia con respecto a las traducciones anteriores.
Tras la muerte de sus padres, sobre todo la de su madre en 1905, su frágil salud se deterioró en demasía a causa del asma y la depresión por la pérdida materna. Permaneció recluido en el 102 del Boulevard Haussmann en París, donde hizo cubrir las paredes de corcho para aislarse de ruidos y dedicarse a su trabajo. Vivía exclusivamente de noche tomando café en grandes cantidades y casi sin comer, según cuenta Celeste Albaret, su criada en esos años, en un libro de memorias.
Hacía 1909 después de haber leído mucho y de haber obtenido aún más información, parece ser que Proust se entrega a su obra maestra. No sale de casa, trabaja durante la noche y duerme de día. Para sus respectivas necesidades alimenticias tiene a su servicio a un joven matrimonio de criados. Nicolas y Céline Cottin.
En 1912 aparecieron varios fragmentos de su novela en Le Figaro, y por esta época, según sus cálculos, el libro daría dos volúmenes de setecientas paginas cada uno; esto demuestra que Proust en un principio no tenía considerada la gran extensión de En busca del tiempo perdido.
Finalmente Por el camino de Swann se publica en noviembre de 1913 con dinero del bolsillo de Proust, apareció fragmentada en tres partes, aunque a Proust le hubiera gustado publicarla todo en una unidad. La segunda parte saldría unos meses después, meses que la primera guerra mundial de 1914 convertiría en años. Proust siente ganas de ir al campo de batalla pero su salud no se lo permite y es declarado inútil para el servicio, mientras a su hermano Robert, se le asciende a capitán y varios de sus amigos mueren en el campo de batalla. A cambio de no ir al servicio Proust presta ayuda desde su casa en todo lo que se le solicita.
Mientras Europa estaba en guerra Proust se dedicó por completo a su obra rehaciéndola y así alcanzando la extensión que hoy tiene. En estos años a Proust se le llama “Proust el del Ritz” debido a que frecuenta mucho este hotel, donde conoce a nuevos y jóvenes escritores. Apenas terminada la guerra se publica el segundo volumen de En busca del tiempo perdido, A la sombra de las muchachas en flor, que al año siguiente obtendrá el premio Goncourt, no sin cierta controversia debido a la decisión del jurado. En 1922 se publica Sodoma y Gomorra. En el mes de septiembre sufre de crisis asmáticas. El 10 de octubre fue la ultima vez que salió a la calle, y una semana después de declarase la neumonía murió, el 18 de noviembre de 1922. Todavía pasaron cinco años antes de que se terminaran de publicar las demás obras: La prisionera (1923); La fugitiva (1925) y El tiempo recobrado (1927).
Su obra principal, En Busca del Tiempo Perdido, se publicó entre 1913 y 1927, siendo el primer tomo publicado por su cuenta en la Editorial Grasset. Rápidamente, sin embargo, la editorial Gallimard reconsidera su rechazo inicial, responsabilidad única de André Gide; el cual apenas leyó un poco el principio, y acepta el segundo volumen: A la Sombra de las Muchachas en Flor, por el que recibió en 1919 el premio Goncourt, después de que el propio Proust movilizara sus influencias pese a no ser ya un joven escritor como rezaban las bases del premio.
Su homosexualidad, inconfesable en la sociedad de la época, está latente en su obra, sobre todo en el tomo de Sodoma y Gomorra, donde analiza tanto la homosexualidad masculina como femenina. Trabajó sin descanso en los seis libros siguientes de En Busca del Tiempo Perdido hasta su muerte en 1922, víctima de una bronquitis mal tratada. Fue enterrado, junto a su padre y su hermano, Robert Proust, en el cementerio parisino Père-Lachaise.


sábado, 18 de febrero de 2012

Las Vanguardias Literarias





El término vanguardismo (del francés avant-garde, término del léxico militar que designa a la parte más adelantada del ejército, la que confrontaría la «primera línea» de avanzada en exploración y combate) se utilizó posteriormente para denominar, en el terreno artístico, las llamadas vanguardias históricas, una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX que buscaban innovación en la producción artística.

Introducción y enfoques principales

El vanguardismo se manifiesta a través de varios movimientos que, desde planteamientos divergentes, abordan la renovación del arte o la pregunta por su función social, desplegando recursos que quiebren o distorsionen los sistemas más aceptados de representación o expresión artística, en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura o música, entre otros.
Algunos autores, como Peter Bürger (teoría de la vanguardia) distinguen las "auténticas" vanguardias de aquellos movimientos que orientaron su confrontación hacia la institución arte y la dimensión política del accionar artístico en la sociedad, y concentraron sus innovaciones en la búsqueda de nuevas funciones y relaciones de poder.
Estos movimientos artísticos renovadores, en general dogmáticos, se produjeron en Europa en las primeras décadas del siglo XX, desde donde se extendieron al resto de los continentes, principalmente hacia América, en donde se enfrentaron al modernismo.
La característica primordial del vanguardismo es la libertad de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos: en poesía se rompe con la métrica y cobran protagonismo aspectos antes irrelevantes, como la tipografía; en arquitectura se desecha la simetría, para dar paso a la asimetría; en pintura se rompe con las líneas, las formas, los colores neutros y la perspectiva.

Contexto histórico y cultural

Desde el punto de vista histórico, el primer tercio del siglo XX se caracterizó por grandes tensiones y enfrentamientos entre las potencias europeas. Por su parte, la Primera Guerra Mundial (entre 1914 y 1918) y la Revolución Soviética (en octubre de 1917) fomentaron las esperanzas en un régimen económico diferente para el proletariado.


El vuelo de los hermanos Wright.
Tras los años 1920, época de desarrollo y prosperidad económica conocida como los años locos, vendría el gran desastre de la bolsa de Wall Street (1929) y volvería una época de recesión y conflictos que, unidos a las difíciles condiciones impuestas a los vencidos de la Gran Guerra, provocarían la gestación de los sistemas totalitarios (fascismo y nazismo) que conducirán a la Segunda Guerra Mundial.
Desde el punto de vista cultural, fue una época dominada por las transformaciones y el progreso científico y tecnológico (la aparición del automóvil y del avión, el cinematógrafo, el gramófono, etc.). El principal valor fue, pues, el de la modernidad (o sustitución de lo viejo y caduco por lo nuevo, original y mediado tecnológicamente).
Por su parte, en el ámbito literario era precisa una profunda renovación. De esta voluntad de ruptura con lo anterior, de lucha contra el sentimentalismo, de la exaltación del inconsciente, de lo racional, de la libertad, de la pasión y del individualismo nacerían las vanguardias en las primeras décadas del siglo XX.


Muchos artistas de este período participaron en la Primera Guerra Mundial.
Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis. Crisis que desencadenó la Primera Guerra Mundial, y luego, en la evidencia de los límites del sistema capitalista. Si bien «hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo», como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la producción y los valores de cambio frente al individuo.
Resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron en 1905: Pablo Picasso y Georges Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909, deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanzó su primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior.
Así se dieron los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincidió, lógicamente, con la Primera Guerra Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que ésta significaba, y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
En 1916, en Zúrich (territorio neutral durante la guerra), Hugo Ball, poeta alemán, decidió fundar el Cabaret Voltaire. Esta acta de fundación del dadaísmo, explosión nihilista, proponía el rechazo total:
El sistema DD os hará libres, romped todo. Sois los amos de todo lo que rompáis. Las leyes, las morales, las estéticas se han hecho para que respetéis las cosas frágiles. Lo que es frágil está destinado a ser roto. Probad vuestra fuerza una sola vez: os desafío a que después no continuéis. Lo que no rompáis os romperá, será vuestro amo.
Muchos autores vanguardistas ven en el poeta Arthur Rimbaud a un padre intelectual.
Algunos de los partidarios de Dadá, encabezados por André Breton, pensaron que las circunstancias exigían no sólo la anarquía y la destrucción, sino también la propuesta; es así como se apartaron de Tzara (lo que dio punto final al movimiento dadaísta) e iniciaron la aventura surrealista.
La furia Dadá había sido el paso primero e indispensable, pero había llegado a sus límites. Breton y los surrealistas (es decir: superrealistas) unieron la sentencia de Arthur Rimbaud (que, junto con Charles Baudelaire, el Conde de Lautréamont, Alfred Jarry, Vincent van Gogh y otros artistas del siglo XIX, sería reconocido por los surrealistas como uno de sus «padres»): «Hay que cambiar la vida» se unió a la sentencia de Carlos Marx: «Hay que transformar el mundo».
Surgió así el surrealismo al servicio de la revolución que pretendía recuperar aquello del hombre que la sociedad, sus condicionamientos y represiones le habían hecho ocultar: su más pura esencia, su Yo básico y auténtico.
A través de la recuperación del inconsciente, de los sueños (son los días de Sigmund Freud y los orígenes del psicoanálisis), de dejarle libre el paso a las pasiones y a los deseos, de la escritura automática (que más tarde cuestionaron como técnica), del humor negro, los surrealistas intentarían marchar hacia una sociedad nueva en donde el individuo pudiese vivir en plenitud (la utopía surrealista).
En este pleno ejercicio de la libertad que significó la actitud surrealista, tres palabras se unieron en un sólo significado: amor, poesía y libertad.

Características de las vanguardias históricas

Una de las características visibles de las vanguardias fue la actitud provocadora. Se publicaron manifiestos en los que se atacaba todo lo producido anteriormente, que se desechaba por desfasado, al mismo tiempo que se reivindicaba lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento.
Surgen diferentes ismos (futurismo, dadaísmo, cubismo, constructivismo, ultraísmo, surrealismo, etc.), diversas corrientes vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque con denominadores comunes:
la lucha contra las tradiciones, procurando el ejercicio de la libertad individual y la innovación;
audacia y libertad de la forma.
el carácter experimental y la rapidez con que se suceden las propuestas, unas tras otras.
En la pintura ocurriría una huida del arte figurativo en favor del arte abstracto, suprimiendo la personificación. Se expresaría la agresividad y la violencia, violentando las formas y utilizando colores estridentes. Surgieron diseños geométricos y la visión simultánea de varias configuraciones de un objeto.


Portada de la primera edición del Ulises de James Joyce.
En la literatura, y concretamente en la poesía, el texto se realizaría a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Se rompió tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos como con la sintaxis, alterando por completo con la estructura tradicional de las composiciones (por ejemplo, en el Finnegans Wake o en el final del Ulises de James Joyce). Surgió el caligrama o poema escrito de modo tal que formara imágenes, con el objetivo de acabar con la tóxica sucesividad del hecho escrito o leído.
El poeta/artista/arquitecto vanguardista no estaba conforme. Como el pasado no le servía, tenía que buscar un arte que respondiera a esta novedad interna que el individuo estaba viviendo, apoyándose en la novedad original que se lleva dentro.
Tenían que abandonarse los temas viejos, carentes de sentido y sin respuestas para el individuo nuevo.
En algunos movimientos había una tendencia a hacer plástica en la coloración de las palabras.
En la poesía se jugaba constantemente con el símbolo.
Las reglas tradicionales de la versificación necesitaban una mayor libertad para expresar adecuadamente su mundo interior.
Reaccionaba contra el modernismo y contra los imitadores de los maestros de esta corriente; una conciencia social los llevaba a tomar posiciones frente al individuo y su destino.
Nuevos temas, lenguaje poético, revolución formal, desaparición de la anécdota, proposición de temas como el antipatriotismo.
El punto de vista del narrador comenzaba a ser múltiple.
Un vínculo estrecho entre el ambiente y los gustos del personaje.
Comenzaba a profundizarse en el mundo interior de los personajes, presentados a través de sus más escondidos estados del alma.
No era el tiempo cronológico el que tenía importancia, sino el tiempo anímico, y comenzó a tomarse en cuenta el aspecto presentacional, pues se limitaba a sugerir para que el lector complete; el autor comenzó a exigir presencia de un lector atento que fuese desentrañando los hechos presentados y fuese armando inteligentemente las piezas de la novela de nuestro tiempo.

El vanguardismo y sus expresiones

Dentro de las corrientes vanguardistas, los ismos surgieron como propuesta contraria a supuestas corrientes envejecidas y propusieron innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Impresionismo

El impresionismo no fue propiamente un ismo de vanguardia, sino un antecedente contra el que reaccionaron los vanguardistas. Su principal aporte a las vanguardias fue la liberación del poder expresivo del color. Los impresionistas aprendieron a manejar la pintura más libre y sueltamente, sin tratar de ocultar sus pinceladas fragmentadas, y la luz se fue convirtiendo en el gran factor unificador de la figura y el paisaje. Pero los pintores impresionistas eran artistas que ya no pretendieron ejercer con su arte una modificación radical en las costumbres de su época ni estaban comprometidos con la voluntad de un gran cambio social. Son la consecuencia del fracaso de las pretensiones de la revolución de 1830, la de 1848 y la Comuna de París. Las discusiones de los impresionistas fueron básicamente técnicas y su pintura puede considerarse una exacerbación del naturalismo a un punto tal que terminaría oponiéndose a los orígenes de aquél. El realismo de Courbet afirmaba que en la realidad encontraba la esperanza de un cambio, la potencia de los hombres reales, el movimiento de las fuerzas revolucionarias. Los impresionistas sustituyen las discusiones de contenido por las de la técnica, la luz, el objetivismo de la transcripción pictórica.
A finales de 1869 los principales pintores impresionistas ya se conocían bien unos a otros. Por entonces el café Guerbois, en la calle de Batignolles, cerca del taller de Édouard Manet (quien parece que por el momento era la personalidad dominante) se convirtió en el cuartel general de este círculo artístico. La actitud de solidaridad de los impresionistas a comienzos de los años 1870 se expresó de un modo muy revelador en algunos retratos de grupo, como el de Fantin-Latour (Taller en el barrio de Batignolles, 1870) o el de Bazille (El taller del artista en la rue de la Condamine, 1870).
Por primera vez, durante la guerra franco-prusiana los impresionistas tienen que separarse: Pierre-Auguste Renoir y Manet permanecieron en París, Bazille murió en el frente y Monet y Camille Pissarro coincidieron en Londres, donde conocieron a Paul Durand-Ruel, desde entonces el marchante del grupo. De hecho, en 1873 Durand-Ruel se mostraba ya lo bastante seguro de ellos como para preparar un catálogo completo con las existencias de su galería que no llegó a publicarse.

Expresionismo

El expresionismo fue una corriente pictórica que nació como movimiento a principios del siglo XX, entre 1905 y 1925, en Alemania y otros países centroeuropeos de ámbito germánico y austro-húngaro, ligado al fauvismo francés como arte expresivo y emocional que se opuso diametralmente al impresionismo. Se aglutinó en la década de 1910 en torno a dos grupos: Die Brücke (El puente) y Der Blaue Reiter (El jinete azul). Paralelamente desarrolló su actividad en Viena el grupo de la Secesión, que integraron entre otros Gustav Klimt, Oskar Kokoschka y Egon Schiele.
En los 1920 el expresionismo influyó sobre otras artes. El gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1919) y Nosferatu, el vampiro (Friedrich Wilhelm Murnau, 1921) iniciaron el expresionismo cinematográfico, y los poetas Georg Trakl y Rainer Maria Rilke llevaron el movimiento al ámbito de la lírica.
Entre los principios de esta corriente artística se señalan: la reconstrucción de la realidad, la relación de la expresión literaria con las artes plásticas y la música y la expresión de la angustia del mundo y de la vida a través de novelas y dramas donde se habla de las limitantes sociales impuestas a la libertad del hombre. Pretende expresar filias y fobias del ser humano. Por lo tanto, no requiere de una buena técnica, ni de un resultado estéticamente bello.
Se enfrentaría básicamente como la teoría estética a las ideas realistas, a las viejas ideas impresionistas que habían aparecido en Europa en los últimos veinte años del siglo XIX, y plantearía que lo real no es fundamentalmente aquello que vemos en lo exterior, sino aquello que surge en nuestra interioridad cuando vemos, percibimos, intuimos o producimos algo.

Fauvismo

El fauvismo fue un movimiento de origen francés que se desarrolló entre 1904 y 1908, aproximadamente.
El importante Salón de Otoño de 1905 supuso la primera exhibición para el grupo cuyo objetivo era lingüísticamente la síntesis forma-color. No se buscaba la representación de los objetos inmersos en la luz solar, sino la de las imágenes más libres que resultaban de la superposición de colores equivalentes a dicha luz. En efecto, los fauvistas consideraban que mediante el color se podían expresar sentimientos. Henri Matisse fue uno de los mayores representantes de esta vanguardia.

Cubismo

El cubismo nació en Francia en 1905. Sus principales rasgos son la asociación de elementos imposibles de concretar, desdoblamiento del autor, disposición gráfica de las palabras, sustitución de lo sentimental por el humor y la alegría y el retrato de la realidad a través de figuras geométricas. Los inspiradores del movimiento fueron Pablo Picasso y Georges Braque. Algunos de los principales maestros fueron Juan Gris, María Blanchard, Fernand Leger, Jean Metzinger y Albert Gleizes, pero con anterioridad Paul Cézanne ya habría marcado el camino.
Dentro de las técnicas usadas se encuentra el collage, y principalmente la descomposición de las imágenes en figuras geométricas para representar el objeto en su totalidad, incluidos todos sus planos, en la obra.
Tuvo dos etapas: un cubismo analítico, que buscaba la descomposición total del objeto, y un cubismo sintético, en el cual se descarta la perspectiva para representar todos los planos del objeto en la misma obra. En la poesía, su estilo más popular fue el caligrama, cuyo principal exponente fue Guillaume Apollinaire.

Futurismo

El futurismo, movimiento inicial de las corrientes de vanguardia artística, surgió en Milan, Italia, impulsado por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti, quien recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto del 20 de febrero de 1909, en el diario Le Figaro de París. Al año siguiente, los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Mario Jordano firmaron el llamado Manifiesto del Futurismo.
Aunque tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1944 -acabado con la muerte de Marinetti-, su influencia se aprecia en las obras de Marcel Duchamp, Fernand Léger y Robert Delaunay en París, así como en el constructivismo ruso. Los textos futuristas trajeron un nuevo mito: la máquina.
Sirva como síntesis una famosa frase de Marinetti:
Un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia.
Artículo 4º, Manifiesto del Futurismo.
Este movimiento rompía con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales de la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada.
Según su manifiesto, sus postulados eran la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica. Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento.

Dadaísmo

Surgió en Zúrich, Suiza, entre 1916 y 1922. Hugo Ball y Tristan Tzara se hicieron notar como fundadores y principales exponentes. El movimiento creció y rápidamente se extendió a Berlín y a París. Uno de los motivos que llevó al surgimiento de DADA fue la violencia extrema y la pérdida de sentido que trajo la Primera Guerra Mundial. Rebelándose contra el status quo, las convenciones literarias y artísticas y rechazando las convenciones de la sociedad aburguesada -que consideraban egoísta y apática - los dadaístas hicieron de su arte un modus vivendi.
El poema dadaísta solía ser una sucesión de palabras y sonidos, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distinguió por una inclinación hacia lo incierto y a lo absurdo. Por su parte, el procedimiento dadaísta buscaba renovar la expresión mediante el empleo de materiales inusuales, o manejando planos de pensamientos antes no mezclables, con una tónica general de rebeldía o destrucción.
Posteriormente, nació el dadaísmo norteamericano en Nueva York con Francis Picabia y el francés Marcel Duchamp.

Ultraísmo

El ultraísmo apareció en España entre 1919 y 1922 como reacción ante el modernismo.
Fue uno de los movimientos que más se proyectó en el mundo de habla hispana, contribuyendo al uso del verso libre, la proscripción de la anécdota y el desarrollo de la metáfora, que se convertiría en el principal centro expresivo. Fue influido por poetas como Vicente Huidobro y Guillaume Apollinaire.

Surrealismo

Escisión del dadaísmo, cuyo principal representate fuera Tristán Tzara, el movimiento surrealista se organizó en Francia en la década de 1920 alrededor de André Bretón quien, inspirado en Sigmund Freud, se interesó por descubrir los mecanismos del inconsciente y sobrepasar lo real por medio de lo imaginario y lo irracional. De él y las veces en que lo conoció habló en "Los vasos comunicantes", título emblemático que se volvería metáfora de parte de su estética creadora, lo mismo que el automatismo o escritura automática, por la que experimentarían con el sueño y el espiritismo, buscando encontrar el arte puro, no contaminado por la conciencia.
Se caracterizó por pretender crear un individuo nuevo, recurrir a la crueldad y el humor negro con el fin de destruir todo matiz sentimental. A pesar de ser constructivo, los aspectos de la conducta moral humana y las manifestaciones no eran de su interés.
Consistía en la captación de la coincidencia-realidad surgida en un personaje, cuando vive un hecho que le provoca recuerdos recónditos.
Otros de sus principales representantes fueron Louis Aragon y Elsa Triolet.

Estridentismo

El estridentismo nació de la mezcla de varios ismos. Se dio entre 1922 y 1927 y se caracterizó por la modernidad, el cosmopolitismo y lo urbano, así como por el inconformismo, el humor negro, el esnobismo, lo irreverente y el rechazo a todo lo antiguo. Su antecedente inmediato fue el futurismo ruso. Entre sus representantes más importantes se cuenta a Germán Liszt Arzubide, Manuel Maples Arce y a Arqueles Vela.

Existencialismo

El existencialismo es un movimiento filosófico que postuló fundamentalmente que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas. Emergió como un movimiento en la literatura y filosofía del Siglo XX, heredera de los argumentos de filósofos como Sören Kierkegaard, Friederich Nietzsche y Miguel de Unamuno.
Este movimiento generalmente describe la ausencia de una fuerza trascendental; esto significa que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus hechos, sin la presencia de una fuerza superior que pudiera determinarle en su actuar. Esto le atribuye a los humanos el crear una ética de responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él. Esta articulación personal del ser es el único camino existente para superar, generalmente, a las religiones, que tratan del sufrimiento, la muerte y el fin del individuo.